martes, 30 de junio de 2015

ALÍ AHMAD SAID. ADONIS. BAGDAD, TE SALUDO Y OTROS POEMAS

Alí Ahmad Said. Adonis. 1930

Alí Ahmad Said Esber, más conocido como “Adonis”, nació en Al Qassabin (Siria) en 1930. Durante su infancia trabajó en el campo. A los diecisiete años tuvo ocasión de recitar un poema delante del presidente de Siria, lo que le supuso el ingreso en la Universidad de Damasco, donde se licenció en Filosofía en 1954. El seudónimo “Adonis” lo eligió el propio Alí Ahmad, tras sufrir el rechazo de sus obras firmadas con el nombre real.
   En 1955 fue acusado de subversivo, siendo recluido en prisión durante seis meses por ser miembro del Partido Socialista Sirio. Posteriormente buscó refugio en Beirut, ciudad donde trabajó como periodista. Estudió en París a partir de 1960. Entre 1970 y 1985 ejerció como catedrático de literatura árabe en la Universidad de Líbano. Un año después fue nombrado profesor invitado en la Universidad de Damasco. En 1980 emigró a Paris para escapar de la guerra civil libanesa.
   Adonis es un poeta excepcional. Su poesía ha significado una verdadera revolución no solo en el ámbito árabe sino más allá.



 Bagdad, te saludo

I

Deja el café y bebe otra cosa
mientras escuchas a los invasores:

“Con la gracia del cielo
hacemos una guerra preventiva;
desde el Hudson y el Támesis
traeremos el agua de la vida
para hacerla fluir en el Éufrates y el Tigris”.

Una guerra contra el agua y los árboles,
contra los pájaros y los rostros de los niños.
De entre sus manos surgen lenguas de fuego
en forma de clavos de cabeza oval,
y en sus hombros resuenan
las palmaditas de los dioses.

El aire gime y llora
a lomos de un junco llamado tierra;
la arena se hace roja y negra
entre los tanques y las bombas,
entre ballenas que son misiles volantes,
en un tiempo improvisado por la metralla,
en volcanes espaciales que expulsan su líquida lava.

Oscila, Bagdad, sobre tu cintura transida de agujeros.
Los invasores nacieron en un viento que anda a cuatro patas
por gentileza de su cielo particular,
ese cielo que está preparando al mundo
para que lo engulla la ballena de su lengua sagrada.

En verdad, como dicen los invasores:
parece que este cielo-madre
sólo sabe alimentarse de sus propios hijos.
¿Pero también hemos de creer, invasores,
que los misiles tienen sello de profecía,
que la civilización se hace a golpe de residuo radiactivo?


 Una nueva ceniza vieja bajo nuestros pies.
Pero decidme, pies que andáis sin rumbo,
¿sabéis a qué abismo habéis llegado?
Nuestra muerte está al filo de las agujas del reloj;
nuestro pesar se dispone a clavar sus uñas
en la carne de las estrellas.
Ay de esta nación de la que somos:
una tierra que nada crepitante en incendios
donde los hombres arden cual leña seca.

Cuán hermosa eres, piedra sumeria,
tu corazón sigue latiendo con un Gilgamesh
que se dispone, de nuevo, a echar pie a tierra
para volver a buscar la eternidad de la vida;
pero, esta vez, su guía no será sino
un haz de polvo radiactivo.

Hemos cerrado las ventanas
tras limpiar los cristales con periódicos
que cifran la historia de la invasión.
Luego, hemos arrojado a las tumbas
nuestros vestigios de rosas.
¿Adónde vamos?
Ni siquiera el camino se cree ya nuestros pasos.


                                             II

Una nación entera está a pique de olvidar su nombre.
¿Y todo por qué?
¿Una flor roja me enseñó a dormir
en el seno de mi ciudad de letargo?

El asesino ha devorado la canción;
no preguntes pues, poeta:
a esta tierra sólo puede despertarla
el fuego de la rebelión.

Publicado en Al-Quds al-Arabi el 1 de abril de 2003



Canción

Te deletreo cuadro del terror
Leo tu largo desierto
Mi mañana que tiembla, y en mis mejillas
Las manchas de este cielo asesinado
Manchas de mis dos manos
Te deletreo, despierto el fuego en tu rostro,
Hago gritar a las letras avaras
Beso al lince y al cuervo
Beso a los muertos
Han despenado abandonaron su hierba y resucitaron
Como hormiga o libro
Acepto lavarles
Con mi mañana o con mi ayer
Yo digno de mí:
Me adelanto
E invento a los otros.

El Correo de la Unesco, Noviembre.1982



Canción a la contra-época

Si me atreviera, diría: las estrellas,
el cielo y su historia,
la gente y el lenguaje sólido
son cadáveres flotantes.

Si me atreviera, preguntaría:
¿A quién se quema ahora?
¿Qué alegra? ¿Qué se manifiesta?
¿Acaso dijo? ¿Acaso fue? ¿Acaso no?

Si me atreviera, cantaría
a las ciudades ocultas,
a la ceniza ensangrentada,
a la máquina devoradora,
y proclamaría: esto,
oh, tiempo, es una tierra
que se reproduce en cadáveres,
y un señor al que el crimen ha colgado
sobre sus arcos como amuleto.



Desiertos
(Fragmentos)

Las ciudades se deshacen
y la tierra es una locomotora de polvo.

Sólo el poeta sabe casar este espacio.
No hay camino hacia mi casa: estado de asedio,
las calles son cementerios.

Desde lejos, sobre su casa,
una luna ensimismada se cuelga
en los hilos del polvo.

Dije: "Este es el camino a mi casa". Respondió: "No,
no pasarás", y me apuntó con el fusil...
Está bien. Tengo en todos los barrios
amigos, y todas las casas del mundo.

Caminos de sangre.

Los evocaba un niño
y su amigo le susurraba:
No hay en el cielo
sino agujeros llamados estrellas...

Encontraron a seres en sacos:
el primero    sin cabeza
el segundo    sin manos ni lengua
el tercero     estrangulado
y el resto     sin forma y sin nombre.

- ¿Te has vuelto loco? Por favor,
no hables nunca de esto.

Una página de libros
por los que aparecen las bombas,
aparecen las profecías y los proverbios pasajeros,
aparecen los mihrabs, alfombra de letras,
caen, hilo tras hilo,
sobre el rostro de la ciudad
desde las agujas del recuerdo.

Del vino de la palmera a la calma de los desiertos...
a una mañana que pasa de contrabando sus entrañas
y duerme sobre el cadáver de los rebeldes...
calles, camiones para soldados y grupos...
sombras, hombres y mujeres...
bombas cargadas de plegarias,
de fieles y de herejes,
un hierro que supura hierro
y se desangra en carne,
campos nostálgicos de trigo,
hierba y hortelanos,
fortalezas que cercan nuestros cuerpos
y vierten sobre nosotros oscuridad,
la mitología de los muertos
que la vida dice y guía...
una palabra que es a la vez
víctima, sacrificio y todos los verdugos...
tinieblas, tinieblas, tinieblas...

Respiro, palpo mi cuerpo, me busco,
te busco, le busco a él y a los otros.
Cuelgo mi muerte
entre mi rostro y esta palabra: la hemorragia...

Pronuncia su nombre,
di: he dibujado su rostro.
Extiende los brazos hacia ella,
sonríe.
Di: una vez conocí la alegría,
una vez conocí la tristeza.

Verás
que aquí no hay patria...

La muerte ha cambiado la forma de la ciudad.


Esta piedra es la cabeza de un niño
y este humo es un suspiro humano.

Departieron con ella,
prolongaron la velada.
Ella sienta a la noche en su regazo
y palpa sus días
una hoja vieja.
Guarda las últimas imágenes
en sus pliegues.
Ellas palpan en su arena,
en un océano de chispas,
y sobre su cuerpo
hay un campo de gemidos humanos.

Semilla a semilla se esparce en nuestra tierra
y se conserva el secreto de esta sangre.
¡Oh, campos! Comed nuestros mitos.
Hablaré de un perfume en las estaciones
y de un relámpago en el espacio.

Plaza de la torre:
figura que susurra sus secretos
a los puentes rotos...

Plaza de la torre:
recuerdo que busca su estado
en el polvo y el fuego...

Plaza de la torre:
desiertos abiertos
que los vientos eligen y arrastran...

Plaza de la torre:
magia que ve cadáveres que se mueven.
Sus bordes están en los callejones,
sus siluetas están en los callejones
y se escuchan sus gemidos.

Plaza de la torre:
Oriente y Occidente,
los patíbulos alzados,
mártires y testamentos.

Plaza de la torre:
un grupo de caravanas,
hiel, leche y almizcle.
Las especias inauguran el festival.

Plaza de la torre:
grupo de caravanas,
trueno, explosión y relámpago,
y los torbellinos inauguran el festival.

Plaza de la torre.

He escrito la historia de esta época
con el nombre de este lugar.
Ahora soy un espectro
que vaga por un desierto
y acampa en una calavera.

El espacio es un límite que se debilita,
una ventana que se aleja,
y el día son hilos
que se cortan en mis pulmones
y cosen el cielo,
una piedra bajo mi cabeza,
todo cuanto he dicho de mi vida y de su muerte
se repite en su silencio.

¿Me contradigo? Es cierto,
ahora soy semilla
y ayer fui cosecha.
Estoy entre el agua y el fuego,
soy brasa y flor,
sol y sombra,
no soy señor.



¿Me contradigo? Es verdad...
Cerrada está la puerta de mi casa
y la oscuridad es túnica,
luna pálida que lleva en las manos
un puñado de luz.

Mis palabras no pueden
dirigir mi gratitud hacia ella.
Cerró la puerta,
no para encadenar sus alegrías
sino para liberar sus tristezas.

Todas las cosas que vendrán son antiguas.
Elige un amigo distinto de esta locura
y prepárate para permanecer apartado.

El sol no ha vuelto a despuntar:
se cuela en secreto
y oculta los pies en la paja.

Espero que la muerte venga una noche,
con una almohada en los brazos,
agotada con el polvo que cubre la frente del alba,
cansada de los suspiros de los hombres.

La noche cae
(es una página que había dado a la tinta,
a la tinta de la mañana que no ha venido).

La noche cae sobre el lecho
(el lecho preparado para el amante que no ha venido).

La noche cae sin ruido
(nubes, humo...).

La noche cae
(un ser en cuya mano hay un conejo o una hormiga).

La noche cae
(los muros del edificio vibran,
todas las cortinas son transparentes).

La noche cae (se oyen
estrellas mudas que la noche conoce
y los últimos árboles al final de la muralla
no recuerdan lo que el viento dice a sus ramas).

La noche cae
(entre las ventanas y el viento hay un susurro).

La noche cae
(una luz se filtra, un vecino se tumba desnudo).

La noche cae
(dos siluetas, un vestido abraza a otro vestido,
las ventanas son transparentes).

La noche cae
(es una mezcla. La luna de la noche
cuenta a los zaragüelles
las quejas de todos los amantes).

La noche cae
(reposa en su jarra llena de vino, no de arrepentidos.
Un hombre solo da vueltas por su cabeza).

La noche cae
(lleva algunas arañas que reposan para los insectos
que no atacan más que a las casas con luz).

¿Ha venido un ángel o son proyectiles,
llamadas? Todas nuestras vecinas
fueron a hacer la peregrinación y han
vuelto menos atrofiadas y más presumidas).

La noche cae
(entra en los pechos de mis días,
y nuestras vecinas son mis días).

La noche cae
(aquel sofá, aquella almohada, este pasaje
y esa morada).

La noche cae
(¿qué contamos? ¿Vino, sopa o carne?

La noche se esconde de nosotros, ávida de
sus vísceras).

La noche cae
(se divierte un poco con sus caracolas,
con una extraña paloma que ignoramos
de dónde vino y con insectos
que no vagan por las estaciones del libro
que escribe el semen de los animales
y las especies).

La noche cae
(¿trueno o alboroto de los ángeles que vienen en sus caballos?)

La noche cae
(delira y se revuelve en su vaso).

¿Quién me mostrará la estrella?

¿Quién me dará la tinta para escribir mi noche?

Ha escrito el poema:
(¿Cómo convencerlo de que mi futuro es un desierto?)

Ha escrito el poema:
(¿Quién moverá la roca de palabras que pesa
sobre mí?).

Ha escrito el poema:
(No eres de los nuestros si no matas a tu hermano).

Ha escrito el poema:
(¿Cómo comprender este lenguaje cazado
entre la pregunta y la poesía?)

Ha escrito el poema:
(¿Podrá el alba errante abrazar a su sol?)

Ha escrito el poema:
(Entre el rostro del sol y el horizonte hay
un equívoco).

Ha escrito el poema: (Que muera...).

Me fue concedido ser desgarrado,
ser dispersado en un bosque de fuego
para alumbrar el camino.


 Tiéndeme tu mano afectuosa,
devuélveme lo que tus noches le han quitado
a mi sangriento sol.

¡Oh amigo!

¡Oh fatiga!

Después de que el poeta desgarre el traje del tiempo
invitaré al viento y le mostraré el camino
para que sus dedos se tornen agujas
y cosa el espacio con los restos del tiempo.

No mueres porque seas un creador
o porque tengas este cuerpo.
Estás muerto porque eres el rostro eterno.

Sí.

Mis sueños tienen derecho a abandonar mi cuerpo,
y mi cuerpo tiene derecho a traicionar el insomnio que le frecuenta.

Invito al lobo
para que lave el espejo de los corderos:
han olvidado su imagen...

No hemos vuelto a encontrarnos.

No hay entre nosotros más que renuncia y exilio.

Las promesas han muerto, el espacio ha muerto.

Sólo la muerte
es encuentro.

Una flor sedujo al viento
para que trasladara su perfume.

Murió ayer.

Cada vez que anuncio:
Este es mi país que se aproxima
y ofrece sus frutos en una lengua próxima,
otra lengua me exilia
a otro país.

Los árboles se inclinan para despedir
a las flores que se abren, orgullosas,
ponen sus hojas boca abajo para despedir
a los caminos semejantes a zanjas,
entre suspiros y palabras se despiden.

Un cuerpo se viste de arena,
cae en su vagar para decir adiós.

Las páginas de amor de la tinta,
el alfabeto y los poetas dicen adiós,
y el poema dice adiós.

Toda esta certidumbre que he vivido se desvanece.

Todas estas antorchas de mis deseos se desvanecen.

Todo lo que había entre mí y la existencia
luminosa en mi hégira se desvanece.

Ahora comienzo desde el principio...

El asedio de Beirut www.poesiaarabe.com

Traducida del árabe por María Luisa Prieto

Fuente: Cuaderno de Poesía Crítica Nº 87.
Biblioteca OmegaAlfa. www.omegalfa.com

domingo, 28 de junio de 2015

YANIS VAROUFAKIS. Así ocurrió. Mi intervención en la reunión del Eurogrupo el pasado 27 de junio, y una valoración del referéndum propuesto al pueblo de Grecia



Yanis Varoufakis. Así ocurrió. Mi intervención en la reunión del Eurogrupo el pasado 27 de junio, y una valoración del referéndum propuesto al pueblo de Grecia

MIKE DAVIS. EDWARD GIBBON EN EL FUNERAL DE ESTADOS UNIDOS. QUE RECORDARÁ EL FUTURO DE LA DECADENCIA Y CAÍDA DE ESTADOS UNIDOS



1. Torres gemelas

Dentro de dos años, el personal de Vanity Fair y The New Yorker se mudará al edificio más atormentado del mundo. Allí, la elite de los fotógrafos de celebridades estadounidenses, columnistas de espectáculos y periodistas de revistas quizás encuentren nuevas y lúgubres musas.
   En los pisos superiores del 1 World Trade Center (donde la editorial Condé Nast firmó el contrato más costoso), van a mirar por las ventanas hacia ese vacío aterrador a pocos metros, donde 658 empleados de Cantor Fitzgerald estaban sentados en sus escritorios a las 8:46 del 11 de septiembre de 2001.
   No hay que preocuparse: la “Torre de la libertad”, según nos aseguran los promotores, será un consuelo duradero para las familias de los mártires del 11-S así como un ícono del renacimiento cívico y nacional. Sin mencionar la espectacular revitalización del valor de las propiedades del vecindario. (Confieso que me desconcierta esa fusión de especulación de bienes inmuebles con sublimes conmemoraciones: es como proponer construir un puerto deportivo para yates sobre el hundido Arizona o un parque temático acerca de Katrina en el Lower Ninth Ward de Nueva Orleans.)
   En el diseño original del 1 World Trade Center también se pretendió recuperar la supremacía en arquitectura vertical en Manhattan y lograr el edificio más alto del mundo. Pero esa rivalidad fálica mundial la ganó la supertorre Burj Khalifa de Dubai, que se terminó el año pasado y tiene el doble de altura que el edificio Empire State.
   Sin embargo, dentro de pocos años, Dubai tendrá que entregar la copa dorada a Arabia Saudita y la familia Laden.
   Financiado por el Principe Al-Waleed bin Talal, que se deleita con ser conocido como el “Warren Buffet árabe”, la Torre del Reino en Jeddah, la hipérbole máxima del despotismo de Arabia Saudita, atravesará las nubes en la costa del Mar Rojo con una increíble altura de todo un kilómetro (3.281 pies).
   Por otro lado, 1 World Trade Center alcanzará un máximo de 1.776 pies sobre el Hudson.  (Los especuladores de conspiraciones pueden obsesionarse con esta coincidencia: la cantidad de pies con que la torre de Arabia Saudita superará a la estadounidense coincide exactamente con la cantidad de personas que perdieron la vida en la Torre Norte del World Trade Center en 2001.)
   Con poca publicidad, el contrato inicial de mil millones de dólares para la torre de Jeddah fue otorgado por el Príncipe Al-Waleed a los megaconstructores y expertos en rascacielos del mundo árabe, el Grupo Binladen. Esto puede mantener vigente el nombre familiar durante muchos siglos más.

2. Connivencia

Diez años atrás, Lower Manhattan se convirtió en la Sarajevo de la Guerra contra el Terrorismo. Si bien la conciencia intenta prevenirnos de hacer una ecuación moral entre el asesinato de un solo Archiduque y su esposa el 28 de junio de 1914 y la masacre de casi 3.000 neoyorquinos, por lo demás, la analogía es inquietantemente acertada.
   En los dos casos, una pequeña red de conspiradores periféricos pero bien conectados, enaltecidos a sus propios ojos por los implacables reclamos de su región, atacaron a un gran símbolo del imperio responsable. Los atentados fueron realizados deliberadamente para detonar conflictos más grandes y catastróficos, y según ellos, fueron exitosos y superaron la imaginación más siniestra de los conspiradores.   
   Sin embargo, la magnitud de las explosiones geopolíticas resultantes no fueron simples funciones de la notoriedad de los actos mismos. Por ejemplo, en Europa entre 1890 y 1940, más de dos docenas de jefes de Estado fueron asesinados incluyendo a los reyes de Italia, Grecia, Yugoslavia y Bulgaria, una emperatriz de Austria, tres primeros ministros españoles, dos presidentes de Francia, etc. Pero, excepto el asesinato de Franz Ferdinand y su esposa en Sarajevo, ninguno de estos eventos incitaron una guerra.
   Asimismo, un solo terrorista suicida en un camión mató a 241 marinos estadounidenses y marineros en sus barracones en el Aeropuerto de Beirut en 1983. (Cincuenta y ocho paracaidistas del ejército francés fueron asesinados por otro terrorista suicida el mismo día.)  Un presidente democrático seguramente hubiera recibido presión para tomar una represalia masiva o intervenir a gran escala en la guerra civil libanesa, pero el Presidente Reagan, muy sagazmente, distrajo al público con una invasión de la pequeña Granada, mientras retiraba silenciosamente el resto de sus marinos del este del Mediterráneo.
   En cambio, si Sarajevo y el World Trade Center desencadenaron matanzas y caos mundial se debió a la connivencia de facto que existió entre los atacantes y los atacados. No me refiero a los míticos complots británicos en los Balcanes o los agentes de Mossad volando las Torres Gemelas, sino simplemente a los hechos conocidos: en 1912, el Estado Mayor General de Alemania ya había decidido aprovechar la primera oportunidad para desatar una guerra y los poderosos neoconservadores alrededor de George W. Bush esperaban el derrocamiento de los regímenes en Bagdad y Teherán incluso antes de contar el último voto en Florida en 2000.
   Tanto los Hohenzollern como los texanos buscaban un casus belli que legitimara la intervención militar y silenciara la oposición nacional. 
   El militarismo prusiano, por cierto, fue particularmente privilegiado por el Black Hand, un grupo terrorista patrocinado por el estado general serbio, que asesinó al Archiduque y su esposa, mientras que el espectáculo de horror de al-Qaeda en Lower Manhattan consagró el derecho divino de la Casa Blanca de torturar, encarcelar en secreto y matar por control remoto. 
En aquel momento, pareció como si Bush y Cheney hubieran montado un coup d'etatcontra la Constitución. Sin embargo, pudieron apuntar, cínica pero exactamente, a todo un catálogo de precedentes.

 3. “Inocencia” e intervención

Para ser sincero, cada capítulo en la historia de la extensión del poder de EE. UU. ha empezado con la misma frase: “Inocentes estadounidenses fueron atacados con alevosía…”.
 
   ¿Recuerda el Maine en el puerto de la Habana en 1898(274 muertos)?

   ¿El Lusitania hundido por el torpedo de un submarino alemán en 1915 (1.198 ahogados, incluyendo 128 estadounidenses)?

   ¿El asalto de Pancho Villa en Columbus, Nuevo México en 1916 (18 ciudadanos estadounidenses muertos)?

   ¿Pearl Harbor (2.402 muertos)?

   Los mismos ataques inesperados, la misma indignación nacional justificada. El mismo pretexto para los planes clandestinos.
   Además, los historiadores también recordarán la legación sitiada en Pekín (1899), la presunta perfidia de Emilio Aguinaldo en las afueras de Manila (1899), los varios crímenes contra bancos y empresarios estadounidenses en América Central y el Caribe (1900-1930), el bombardeo japonés del USS Panay en 1938, el cruce del ejército chino del Río Yalu en Corea (1950), el incidente del Golfo de Tonkin en Vietnam (1964), la captura norcoreana del Pueblo (1968), la captura de Camboya delMayagüez (1975), los rehenes de la embajada de EE. UU. en Teherán (1979), los estudiantes de medicina puestos en peligro en Granada (1983), los soldados estadounidenses acosados en Panamá (1989), etc.
   Esta lista apenas roza la superficie: la sincronización de intervención y autocompasión en la historia de EE. UU. es inexorable.
   En nombre de los “inocentes estadounidenses”, Estados Unidos se anexó Hawai y Puerto Rico; colonizó Filipinas, castigó el nacionalismo en el Norte de África y China, invadió México (dos veces), envió a una generación a los campos de la muerte en Francia (y encarceló a los disidentes en su hogar), masacró a patriotas en Haití, República Dominicana y Nicaragua, aniquiló ciudades japonesas, bombardeó y convirtió en escombros a Indochina y Corea; apoyó a dictadores militares en América Latina y se convirtió en socio de Israel en el asesinato rutinario de civiles árabes. 

 4. ¿Decadencia y caída?

Algún día, tal vez más pronto de lo que creemos, un Edward Gibbon en China o India probablemente se siente a escribir La historia de la decadencia y caída del Imperio estadounidense. Ojalá se trate de un volumen de una obra mayor y progresista, tal vez El renacimiento de Asia, y no el obituario por un futuro humano perdido en el codicioso vacío de Estados Unidos.
   Creo que probablemente se clasificará a la hipócrita “inocencia” estadounidense como uno de los afluentes más tóxicos de la decadencia nacional, con el Presidente Obama como su máxima encarnación. De hecho, desde la perspectiva del futuro, ¿cuál será considerado el mayor crimen? ¿Haber creado la pesadilla de Guantánamo o haberla conservado desestimando la opinión popular mundial y las propias promesas electorales?
   Obama, que fue elegido para que retornara las tropas a casa, cerrara los gulags y restaurara la Declaración de Derechos, se ha convertido en el principal encargado del legado de Bush: un converso vuelto a nacer de las operaciones especiales, los aviones asesinos, los enormes presupuestos de inteligencia, la tecnología de vigilancia al estilo de Orwell, las prisiones secretas y el culto de superhéroe al anterior general y actual Director de la CIA, David Petraeus.
   Nuestro presidente “antiguerras” tal vez esté llevando el poder a lo más tenebroso de lo que podamos imaginarnos. Y mientras más fervientemente Obama adopta su papel como comandante en jefe de la Fuerza Delta y los Navy Seals, menos probable será que los futuros demócratas se atrevan a cambiar la Ley Patriótica o a desafiar la prerrogativa presidencial de asesinar y encarcelar en secreto a los enemigos de Estados Unidos.
   Seducido por las guerras contra fantasmas, Washington ha hecho caso omiso de cada tendencia importante de la última década. Malinterpretó completamente los verdaderos anhelos de las calles árabes y la importancia del populismo islámico dominante, ignoró la emergencia de Turquía y Brasil como potencias independientes, se olvidó de África y perdió mucha de su influencia en Alemania y los reaccionarios cada vez más arrogantes de Israel. Lo más importante es que Washington fracasó en desarrollar una estructura política coherente para su relación con China, su principal acreedor y rival más importante.

   Desde un punto de vista chino (supuestamente la perspectiva de nuestro futuro Gibbon), Estados Unidos está demostrando síntomas incipientes de ser un estado fallido. Cuando Xinhua, la agencia de noticias semioficial de China, regaña al congreso de EE. UU. por ser “peligrosamente irresponsable” en las negociaciones de deudas o cuando altos dirigentes chinos se preocupan abiertamente por la estabilidad de las instituciones económicas y políticas de EE. UU., es claro que se han cambiado los papeles. Especialmente cuando, a la espera de una oportunidad y con la Biblia en la mano, aguarda la generación de locos del 11-S: los candidatos presidenciales republicanos.

www.sinpermiso.info  18/09/2011

Traducción: Brenda Ramírez Goñi

Mike Davis (Fontana, California, EE. UU., 1946). Traducidos al castellano: Las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007).

miércoles, 24 de junio de 2015

MUMIA ABU-JAMAL ON THE CHARLESTON SHOOTING

White supremacy is the mother´s milk of Charleston, of South Carolina, of the South, of America.

IN MEMORIAM. CHARLESTON. SOUTH CAROLINA 17/06/2015

Lo golpean a uno, sobre todo, como si no respondieran de sí mismos en términos ya consagrados por el uso humano; para este estado inarticulado forman, acaso colectivamente, el más inaudito de los monumentos; es insondable el misterio de lo que piensan, lo que sienten, lo que desean, lo que ellos mismos suponen que dicen.

Henry James